porque no decir…

 
Me pregunto si tu afecto hacia mí habrá sufrido la misma metamorfosis. Y es que se han pulido las aristas que provocaban tus desapariciones,  No llevo ya la cuenta de tus llamadas – siempre tan pocas, siempre tan distantes – ni escruto tus palabras en busca de mensajes ocultos que me convencieran de tu aprecio.
Así son los afectos que permanecen, los lazos que sobreviven, este recién descubierto darwinismo sentimental. Un quererte sin esperar nada o quizás sí y sólo es treta, estrategia de supervivencia para no ahuyentar los cariños añejos, extraños y preciados como la perla que encontramos en el fondo del mar.
y ahora te digo si a ti…, que leeras estas quizás vacias palabras para ti, sí a ti te susurro…que…
Quién pudiese escapar contigo, salir a la busca, con el valor de los golpes audaces y las cuentas mal hechas. Sólo un instante en esta vida, huir y zafarme de mis horarios y mis rutinas, del gesto vago con que me reciben los vecinos, del insoportable deseo de aquel preso, de estar en cualquier otra parte. Desaparecer, sí, desaparecer, volar a parajes que no conocemos, parar, al tiempo, y cuando no supiéramos qué decirnos, convocarlos y así no malgastar los silencios. Quisiera contigo desertar de esta intendencia de guardia diaria, de esta disciplina de realidad, de tu sitio en ella, de tantas voces que me hacen sentir tan cansada…
Estas seguro que no te has dado cuenta? No mires solo las palabras, no te quedes con la  muralla que construyo de amistad y que me impide seguir caminando, mucho más ardua de superar que la amalgama de gritos y humos y cuerpos que nos rodean en una calle cualquiera… Y tú tienes la sonrisa , enredadera que me abraza paralizándome y deteniendo mis pasos.
Estas seguro? de que me has mirado? No es así como las bellezas anónimas dejaban paso, ¿cuándo se convirtieron en ninfas desafiantes que sostienen la mirada?. Are you sure? y es que porque no decir que…
 Tú estás prohibido y yo deambulo huraña sin razón. Y es que casi ninguno tenemos nada de que hablar o no hay el valor para hacerlo, más allá de los personajes que hemos construido.  Y se volverá a cerrar la puerta de la habitación, se cerrará para soñar que pudo o puede ser posible…
Pensaba mientras él ,quizás tú,  sonreía desde lejos. Aún no adivino si era la señal de la complicidad, del reconocer una afinidad, la declaración de que su esencia y la mía son semejantes o sí, por el contrario, sólo era que venía de besar la vida.
Pero cuando hablabamos y nos mirábamos me gustó pensar que aquél pudo ser mi camino: la provisionalidad de su presente, el futuro siempre sin perfilar, esa estética desprovista de altivez, desnudez de quien ha sabido vivir más lejos de las leyes de los hombres que una misma…y entonces supe y sé que debía y debo escribir esto sin desear robar la cercanía a tus ojos  brillantes y tu sonrisa sincera, viviendo como vivo en otro hemisferio, contenta y sorprendida.
 
 
 
 
 
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